Es imposible seguir imprimiendo billetes sin respaldo, como así mismo es imposible seguir subiendo la deuda, porque ya es absurdamente alta. Tampoco están los gobiernos, ni los bancos centrales ni los organismos supranacionales para detener esta avalancha de miseria que espera por arrasar cuanta riqueza exista en el planeta. Incluso, aunque los acreedores protegidos consigan una parte de lo pretendido, ya será el equivalente a más de una vez del PIB global. Todos los caminos llevan hacia la Gran Toma.

“The Great Taking” (La Gran Toma), revela todos los caminos que las corporaciones financieras multinacionales fueron transitando, para colocar todas las piezas precisas que prepararon al mundo para un evento mega financiero nunca antes visto. Un libro escrito por David Rogers Webb avisa lo que está en proceso de ejecución en el ámbito financiero global. La Great Taking es una estructura de sistemas legales e institucionales, de nivel local e internacional.

La Great Taking

La obra versa sobre la apropiación de garantías financieras, todas, como el final del juego sincronizado globalmente en el super ciclo de la deuda. Incluidos todos los activos financieros, todo el dinero depositado en bancos, todos los bonos y acciones y, por lo tanto, toda propiedad subyacente de todas las corporaciones públicas. Los bienes muebles e inmuebles de propiedad privada, financiados con cualquier monto  de deuda serán tomados de modo similar, al igual que los activos de las empresas que hayan sido financiadas con deuda.

Todo esto, luego de la bancarrota del sistema financiero, basado en derivados y otros papeles financieros respaldados por nada.

El control privado y estrecho de todos los bancos centrales y, por tanto, de toda la creación de dinero, ha permitido que muy pocas personas controlen todos los partidos políticos, los gobiernos, sus agencias de inteligencia, las grandes corporaciones y, por supuesto, los medios de comunicación.

El dinero es un sistema de control muy eficiente. El sistema de control del dinero colapsa al final de un super ciclo monetario, con el colapso de la velocidad del dinero.

La clase de la fuerza laboral genera riquezas que la clase financiera les extrae, sin retorno.

Descarga del libro en inglés: BAJAR.

La velocidad de la destrucción

Hace más de 30 años, Daivid Rogers Webb, fue notando un fenómeno muy particular, relacionado con la velocidad de circulación del dinero. Hacia fines de la década de 1990 vio que este indicador no solo se estaba estancando (debido a la crisis asiática de 1998), sino que, aparentemente se trataba de un problema estructural del modelo económico.

Este indicador, le llevó a comprender varios factores que operan en los mercados financieros y las manipulaciones políticas que se ejecutan desde los bancos centrales y los gobiernos, para ir ajustando el ambiente en beneficio de algunas corporaciones bancarias.

Para visualizarlo mejor, compartimos el gráfico 1 que proviene del mismo libro de “La Great Taking”:

La VCD es un factor poderoso para comprender la magnitud del fenómeno que estamos sufriendo desde hace unos años. Pero hay muchos otros “síntomas” que en conjunto se complementan y fundamentan para explicar el actual estado de las naciones y su poco bienaventurado porvenir.

El mismo endeudamiento, sumado a la irracional política de impresión infinita de dinero, han ayudado mucho a herir de muerte a las economías locales.

El dinero cada vez tiene menos valor, a la vez que circula mucho menos que hace 26 años.

Mas, la VCD es solo un síntoma. David Rogers Webb revela una estructura política que se ha ido desplegando durante décadas para alcanzar la solidez que presenta el modelo en la actualidad.

La base de todo el modelo está en la “desmaterialización de los activos financieros”, que consiste en quitar la individualización de la propiedad de los activos financieros, para dejarlos en un organismo custodio privado, dominado por grandes corporaciones financieras.

Una vez que se han desmaterializado los activos financieros, se concede un artilugio legal sobre los inventados derechos de los valores negociables. Es decir, cuando los inversionistas y especuladores de las bolsas de comercio transan, solo lo hacen con los derechos de comercio de dichos papeles. Sin embargo, estos activos son marcados como garantías para acreedores protegidos, en caso de quiebra de brokers o intermediarios de custodia. En ese caso, se activan los derechos de propiedad sobre las garantías.

Esto que hemos resumido, opera hace décadas en USA. Pero “La Great Taking” no sería atractiva, si no fuera por otra cualidad: la Armonización de la normativa legal y política en otros países. Así es, en el transcurso de dos décadas, se ha ido configurando, realmente, el ambiente idóneo para asegurar la funcionalidad de “la Great Taking”, por parte de las corporaciones financieras detrás de todo este modelo.

Ya constituida una base legal y política, gracias a la armonización internacional, se conforma una serie de elementos para asegurar que el modelo funcione bien (para los más interesados, los acreedores protegidos).

El primer elemento, consiste en el método para la administración de garantías, que consiste en el conjunto de elementos normativos, legales y políticos para asegurar y facilitar el traspaso de todos los valores tomados como garantías, de modo instantáneo y transfronterizo, a través de los mandatos de las Centrales de Custodia locales (CSD, Central Securities Depositaries), con la interacción de la Custodia Internacional armonizada de valores (ICSD), donde el riesgo de los derivados se encuentra concentrado.

El segundo elemento que se considera para ejecutar “La Great Taking”, consiste en las Central Clearing Parties (CCP, entidades financieras que actúan como intermediarios en las transacciones de derivados), reduciendo los riegos de contraparte, asegurando el cumplimiento de las obligaciones de contrapartes en las transacciones.

El tercer elemento, consiste en el establecimiento de la figura del “Puerto Seguro” (Safe Harbor), que “normaliza” la implantación normativa y política de facilitar la existencia de “Acreedores Protegidos” por ley, ante los riesgos por quiebras de los intermediarios del mercado financiero, los cuales tienen los valores financieros de los clientes (personas naturales o empresas) como garantías ante los organismos custodios (como la DTCC en USA o su equivalente en otros países bajo esta armonización). Precisamente, la DTCC es sindicada como  el poder encubierto que lidera este proceso.

El sprint final hacia la Great Taking

Con todos los elementos en su lugar, armonizados y sincronizados, es cosa de tiempo, después de tantos años en colapso constante, desde la crisis subprime de 2008 (que nunca pudimos superar), es evidente que la suma de todos los ingredientes tendrá como resultado un reventón de burbujas financieras que nunca antes se ha visto.

El nivel de deuda por valores derivados que está situado entre los 2 a 4 cuadrillones de dólares. varias veces el PIB mundial. No hay activos suficientes como para cubrir tal deuda. Es el término de la era del “petro dólar”, política monetaria internacional que sucedió a la convertibilidad del dólar en oro, la cual fue finiquitada por la administración Nixon, en 1971.Desde entonces, el dinero no tiene respaldo y se llegó a comprender la administración de la política monetaria como “Helicopter money” (como concepto acuñado por Ben Bernanke, ex Director de la Fed de USA).

Cuando la burbuja del sistema financiero sea insostenible, sucederán jornadas de feriados bancarios alrededor del planeta, con el pretexto de detener las pérdidas y el caos que imperará, para ordenar y establecer un nuevo orden.

El artilugio del “Feriado bancario” será el preciso para ganar tiempo y, en efecto, terminar por demoler el ya antiguo sistema financiero, para implantar el nuevo orden financiero global. Aquí entran en juego los nuevos escenarios y actores, tales como la imposición de las CBDC, el nuevo Pacto Financiero de Paris (en negociaciones desde 2023) y hasta un sistema de crédito global armonizado. Hay muchos otros novedosos instrumentos por conocer, pero será en su debido momento. Por algo, la declaración de Agustin Casterns, CEO del BIS, se ha hecho tan popular, en el momento de comentar sobre estos temas, todo se resume en dominar y mantener el control sobre la población.

Tras el feriado bancario, estará en marcha el nuevo modelo, lo que traerá una era extensa de “Gran Deflación”, un lapso de tiempo que verá cómo los activos se depreciarán, como si estuvieran bajo un exorcismo monetario, para quitar toda la especulación que hayan traído  en el tiempo. David Rogers Webb hace una comparación con lo que resultó luego de la Gran Depresión de 1929 y los siguientes 50 años.

¿Veremos otros males, tal como fue en la Gran Depresión? Probablemente si, como la confiscación del oro en USA, así como la tenencia del mismo, que fue considerado delito y tenía penas de 10 años de cárcel.

La Miseria de las Naciones

La Great Taking es una maquinaria de aspiración financiera de valores a lo largo y ancho del planeta. Un proceso que comenzó a fines de la década de 1960 y se ha prolongado hasta nuestros días.

Tras más de 50 años, con diversas crisis financieras mediante, alcanzamos el precipicio, del cual ya no tenemos escapatoria. Es imposible seguir imprimiendo billetes sin respaldo, como así mismo es imposible seguir subiendo la deuda, porque ya es absurdamente alta. Tampoco están los gobiernos, ni los bancos centrales, ni los organismos supranacionales para detener esta avalancha de miseria que espera por arrasar cuanta riqueza exista en el planeta. Incluso, aunque los acreedores protegidos consigan una parte de lo pretendido, ya será el equivalente a más de una vez del PIB global.

Toda la estructura montada y el proceso en ejecución, ha ido de la mano con otras agendas, que han llegado en conjunto para presionar la intensidad y alcance de esta Gran Toma. El Great Reset es un botón de muestra.

No tenemos la capacidad de predecir exactamente el momento de este nuevo hito histórico. Sin embargo, podemos afirmar “científicamente” que se están cumpliendo todos los requisitos necesarios para configurar una nueva Gran Depresión, sin duda, aún más brutal qu la sucedida hace casi 100 años.

La especulación financiera ya es insostenible, así como los niveles de deuda y las políticas fiscales y monetarias que ya no tienen respaldo, ni menos un perdón divino a estas alturas. Más aún, el modelo financiero se ha configurado exactamente de esta forma, a este ritmo, porque ha sido diseñado desde hace más de 50 años para esto.

La Great Taking o Gran Apropiación, solo es una más de los asuntos contenidos en una agenda del terror. Este siglo, con esta realidad distópica no es producto del azar aleatorio. Obedece a una perversa visión de los acreedores asegurados, que mediante sus corporaciones y fundaciones operan entre organismos supranacionales y gobiernos, para imponer medidas que no se pueden siquiera sugerir por la vía de la participación ciudadana.

Entre George Orwell y Aldous Huxley se ha concebido este presente, con destellos salidos de las cabezas de Isaac Asimov, Phillip K. Dick y Ray Bradbury. Es cierto, la ciencia ficción fue superada por la realidad. Que Dios nos perdone.