La cuarta revolución industrial ha traído consigo una innumerable cantidad de invenciones tecnológicas y sobre todo una nueva forma de relación y acuerdo social sobre cómo crear, compartir e interpretar el valor a partir de dichas invenciones.

Este escenario ha posibilitado que los músicos pasen paulatinamente a tener cada vez más autonomía y control sobre sus propias producciones discográficas. Ello en buena medida se debe al abaratamiento de los artefactos e instrumentos musicales cada vez más accesibles, al desplazamiento de los grandes estudios de grabación al home studio y del control de las disqueras, por medio de los contratos a la desintermediación con la llegada de la revolución digital desde principios del siglo XXI.

Es en este último aspecto en el que los músicos han empezado a hacer más hincapié, ya que les permite tener un contacto directo y estrecho con las comunidades de audiencias por medio de las redes sociales y plataformas de distribución y consumo de la música en los que ellos pueden tener el control parcial o total de su propia música. Esto permite eliminar a los intermediarios innecesarios para que la mayor parte de los beneficios llegue de forma más directa a los músicos y colaboradores de estos (productores, ingenieros de sonido, representantes, entre otros).

Claro está, este ha sido un proceso largo y complejo que comenzó con la llegada de las primeras compañías discográficas y los estudios de grabación independientes; el rompimiento con el control absoluto que tenían los productores y las disqueras; pero también de las tecnologías básicas como el cassette, el boom box, el midi, la computadora, el home studio, entre otros. Sin olvidar la contracultura de algunos movimientos musicales como el low-fi del punk rock de la década de 1970 o el indie rock de la década de 1990.

Es innegable que en este contexto la industria musical ha tenido que redimensionar su forma de producir y distribuir la música, luchando en más de una ocasión de forma infructuosa contra las libertades que la tecnología le ha otorgado a los músicos y sus audiencias. Los primeros para producir (crear) y los segundos para consumir a través de artefactos que otorgan cada vez una mayor democratización cultural.

Al llegar internet, el MP3, la pirateria digital y la industria del streaming, el establishment se vio amenazado. Muchas compañías a nivel global cerraron sus puertas, mientras que otras supieron adaptarse para conservar un nicho de mercado dedicado a la forja del star system, esos que financian su existencia y cualquier fracaso musical. Por supuesto, muchas compañías independientes han aparecido, mientras que otras se han mantenido o han sido compradas por grandes transnacionales de la indsutria del entretenimiento.

El detalle está en la historia de la tecnología musical, que sigue su propio camino y reglas, en una búsqueda constante de mayores y auténticas libertades individuales y colectivas. Todo, con el fin último de crear colaboraciones más transparentes, interesadas en beneficiar de forma justa y equitativa a los actores involucrados.

Es en este momento cuando hablo de Indieblock Records, la primera compañía discográfica latinoamericana que rompe con el concepto tradicional de disquera al usar la tecnología blockchain y los contratos inteligentes (digitales).

Indieblock Records, redefiniendo la distribución y consumo de la música

¿Quiénes son Indieblock Records?

En sus propias palabras en su sitio web:

Somos una disquera que cree fervientemente en la colaboración, la equidad, las conexiones y en el poder de la música. Nuestra visión es crear lazos reales con las personas a través de la música usando las nuevas herramientas que la tecnología blockchain pone a nuestra disposición.

En el caso de la música, la tecnología blockchain permite dos cosas:

  • Fijar quién es el autor real de una obra musical al registrar de forma inmutable todos los datos concernientes a este aspecto.
  • Distribuir de forma justa las ganancias por la producción de una obra a todos los participantes de la misma.

En el caso de Indieblock Records esto es factible dado el uso de los llamados contratos inteligentes (digitales) que se asientan sobre la blockchain o cadena de bloques.

Estos, a su vez, son la piedra angular para las llamadas colaboraciones inteligentes en las que se basa esta disquera latinoamericana:

Una colaboración inteligente es un sistema que utiliza contratos digitales automatizados para recolectar, dividir y distribuir los pagos de las regalías de forma instantánea y transparente a los artistas y rights holders.

Como se puede apreciar, esto genera un giro de tuerca en 180º beneficiando principalmente a los músicos y todos aquellos que colaboraron en la creación de una obra musical.

Pero, ¿cómo participan las audiencias para que esto ocurra?

Todos hemos escuchado hablar o vivido lo que ha sido el streaming en la última década con el exitoso caso de Spotify. Exitoso para ellos, pero injusto para los músicos al no recibir una justa retribución por cada audición que el público hace al consumir (escuchar) su música.

Con Indieblock Records, la blockchain y los contratos inteligentes, es como se genera el fenómeno de las colaboraciones inteligentes (digitales y automatizadas).

Es muy simple: el músico se asesora y aprende a usar esta tecnología a través de Indieblock Records. Se registra y carga sus temas en una plataforma de streaming llamada Emanate. Luego, las audiencias registradas en esta plataforma podrán escuchar las obras de este músico. En este momento, por cada segundo de audición, se reparten de forma rápida, instantánea y transparente las ganancias, previamente establecidas de forma porcentual en el contrato inteligente, al músico y sus colaboradores. Estos reciben las recompensas de forma directa en sus billeteras digitales, contando con los fondos de manera inmediata. Todo esto ocurre sin el uso de intermediarios y en cuestión de segundos.

Revolución y transformación digital

De esta manera Indieblock Records cumple con su idea de colaboración inteligente al decir:

Juntos impactamos al mundo a través de buena música y buenas prácticas.

Es así como se da inicio a una nueva y disruptiva forma de concebir y relacionarnos con el objeto sonoro desde lo digital. Una manera única que revolucionará la industria del streaming y el crowdfunding con novedosas propuestas aún por ser exploradas y creadas. Una manera de sacudir la industria de la música en general.

El fin último es recompensar de forma justa y equitativa a todos aquellos que agreguen valor a la industria de la música.

Si quieres saber más sobre Indieblock Records, te invito a visitar su sitio web y redes sociales:

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