El WEF se empeña en establecer un enfoque de plataforma única, pero acusa que pocos son impulsados ​​por una estrategia vertical de arriba hacia abajo, desde el nivel político. Es más probable que se basen en el entusiasmo de una agencia mixta (público-corporativa)

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[vc_custom_heading text=»El humo de la dinamita…» use_theme_fonts=»yes»]

Lo que propone el WEF, equivale a realizar operaciones comerciales solo en modalidad «Menage a trois», con el Estado omnipotente metido en las sábanas de cada una de las operaciones de intercambio que PRI-VA-DOS (repito en cámara lenta: P-R-I-V-A-D-O-S) practican, de acuerdo a las leyes civiles, comerciales y tributarias de cada nación.

Pero, ¡oh! el WEF (World Economic Forum; Foro Económico Mundial) quiere inyectar un régimen de corte socialista a como dé lugar, hasta en los momentos más íntimos de la praxis del libre mercado. ¿Se trata de asegurar solo el pago de impuestos (incluso el famoso impuesto global de 15%)? ¡No!.

Se trata de obtener un control absoluto de cada comportamiento de un individuo (natural o jurídico) sobre la forma de obtener los recursos para crear valor; comercializar y obtener retornos (legítimos por cierto), hasta el uso que le da a los excedentes. Claro, porque recordemos que  muchos gobiernos del mundo están preparando la CBDC propia (Central Bank Digital Currency: Moneda Digital del Banco Central), pero coordinados, cual ballet en escena.

[vc_custom_heading text=»Pecados de Capital» use_theme_fonts=»yes»]

En su domicilio digital, el mismo WEF, no se esconde ni se mide en anunciar el alivio para y por los ciudadanos practicantes del libre comercio. Asegura que «El éxito requerirá una mejor colaboración y comprensión entre los gobiernos y la industria en cuestiones como la gestión de datos, la tecnología, las ganancias y la calidad del servicio«.

Las palabras clave: Datos, tecnología y ganancias. La receta perfecta para imponer un régimen más totalitario del que ya estamos soportando.

Y aquí es donde el WEF propone una solución milagrosa: El Estado, gentilmente, se ofrece para proporcionar la o las plafatomas de «gestión operativa» que ejecutan los PRIVADOS. Lo dicen explícitamente: «La creación de plataformas comerciales en línea que satisfagan las necesidades de los ciudadanos podría mejorar la provisión de atención médica y educación, entre otros servicios proporcionados por el gobierno».

Sin ruborizarse por un segundo, plantean que viendo a plataformas como Uber y/o Airbnb, se puede reunir una red de proveedores de servicios para satisfacer las necesidades de los clientes: en línea, en tiempo real y en cualquier momento.

La justificación agrava al falta. Según el WEF, si los gobiernos (EL ESTADO OMNIPOTENTE) crean plataformas comerciales en línea, pueden proporcionar un escenario para que los empresarios ofrezcan sus servicios directamente a los ciudadanos. Más modelos de servicio pasarían de la forma clásica de trabajar lineal («lo que pides, lo tienes»; WYWIWYG) hacia un modelo de plataforma de operación digital («usted mismo lo ordena») que permite al ciudadano buscar en un catálogo precargado de proveedores aprobados. Los ciudadanos podrían utilizar un presupuesto personalizado, proporcionado por el gobierno para solicitar más servicios directamente a la empresa adecuada: una solución totalmente de autoservicio.

Más palabras clave: PROVEEDORES APROBADOS; PRESUPUESTO PROPORCIONADO POR EL GOBIERNO.

Atención, quiero destacar el hecho: Esta información no viene del sitio web: www.conspiracioneslocasdelocos.com.

Esto viene del mismo sitio del Foro Económico Mundial (Foro de DAVOS). En fin, En Código Cyphex llevamos más de un año denunciando esta clase de actos reñidos hasta con la moral y las buenas costumbres, en este caso: ética de la economía.

Si eres consumidor, el Estado dispondrá por ti de un presupuesto para que lo gastes… ¿dónde? En un catálogo con proveedores registrados y aprobados por el mismo Estado.

Impresionante.

La parte triste de este relato es… que muy probablemente lo harán de todos modos. ¿No cree que lo harán? Bueno, le recuerdo que llevamos dos años de COV!ET; años de Agenda 2030; GREAT RESET; Laudato Si; Fratelli Tutti, etc.

Veamos la Figura 1.

[vc_custom_heading text=»6 toques de la varita mágica» use_theme_fonts=»yes»]

Para rematar la recomendación altruista y desinteresada, el WEF indica seis puntos de acción. La paciencia, a estas alturas, es una virtud.

[vc_custom_heading text=»Una plataforma gubernamental / empresarial debe proporcionar a los empresarios una forma de publicitar, distribuir y vender productos para obtener ganancias» font_container=»tag:h2|font_size:20|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Si bien los gobiernos deben regular los precios de los servicios en la plataforma, también deben permitir la libertad de competir. Puede que esta no sea una tarea fácil para los gobiernos porque a menudo ven el valor en términos de otros parámetros como la satisfacción de los ciudadanos o la calidad del servicio. Para que este tipo de modelo de plataforma tenga éxito, los gobiernos deben fomentar una relación de confianza con la industria, reconociendo estos diferentes criterios de éxito.

[vc_custom_heading text=»Una plataforma de negocios en línea no es un catálogo estático: llegarán al mercado servicios nuevos o actualizados» font_container=»tag:h2|font_size:22|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Los gobiernos deben planificar la adaptación continua de los servicios en la plataforma. Esto requiere un contacto constante con los empresarios y reacciones rápidas a la evolución del entorno, incluidos los cambios en las necesidades de los ciudadanos. Los gobiernos deben colaborar activamente con los empresarios en la adaptación de los servicios disponibles para los ciudadanos, sobre la base de las ofertas revisadas de la industria.

[vc_custom_heading text=»Los gobiernos necesitarán un algoritmo de emparejamiento que permita un enfoque personalizado e incluso proactivo para ofrecer ciertos servicios a través de una plataforma en línea» font_container=»tag:h2|font_size:20|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Todos conocemos los algoritmos de emparejamiento de las plataformas en línea. Afirman brindar asesoramiento personalizado basado en comportamientos anteriores, incluido el seguimiento de sus movimientos en Internet. Para los gobiernos, el uso de tales reglas y algoritmos debe ser justo, claro y transparente. El gobierno y la industria deben encontrar un término medio para vincular los datos que se originan en las transacciones de la plataforma y los sistemas administrativos de las agencias. Además, el algoritmo que brinda a los ciudadanos sugerencias sobre otros servicios gubernamentales relevantes no debe ser impulsado por objetivos financieros (es decir, vender más), sino por un interés genuino en mejorar la vida de los ciudadanos.

[vc_custom_heading text=»Los empresarios y los gobiernos deben aprender a confiar unos en otros como socios comerciales» font_container=»tag:h2|font_size:20|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Esto significa que los gobiernos necesitan acceso completo a los detalles de precios, los volúmenes y las declaraciones de impuestos asociadas a través de registros de transacciones. Dado que el gobierno sería el regulador del comercio, es decir, establecería reglas para el gobierno corporativo y la supervisión, así como el operador de la plataforma, las reglas de gobierno deben volverse más claras y justas. Hoy en día, muchos gobiernos recién están comenzando a definir reglas para estas plataformas.

[vc_custom_heading text=»Las ganancias deben ser una consideración» font_container=»tag:h2|font_size:22|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Los modelos de plataforma gubernamental / empresarial a menudo se basan en servicios actualmente ejecutados por organizaciones sociales o sin fines de lucro, que tienen como objetivo atender a las personas necesitadas sin obtener ganancias. Sin embargo, los gobiernos tendrán que permitir que se obtengan ganancias con estos servicios a través de su plataforma si los empresarios habituales van a participar. En el caso de un refugio para personas sin hogar, por ejemplo, los gobiernos pueden proporcionar un presupuesto a los ciudadanos que utilizan el servicio o pagar a la organización que brinda el servicio directamente, según los detalles de la transacción.

[vc_custom_heading text=»La tecnología es importante» font_container=»tag:h2|font_size:22|text_align:left» use_theme_fonts=»yes»]

Las plataformas comerciales operan con tecnología que está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los gobiernos deben garantizar la seguridad e integridad de todos los componentes de la plataforma en línea porque se están procesando datos privados y transacciones. Los empresarios deberán trabajar con el gobierno para garantizar que los datos estén protegidos contra ataques cibernéticos y otros riesgos de seguridad.

[vc_custom_heading text=»Big Bro, give me a break!» use_theme_fonts=»yes»]

El WEF se empeña en establecer un enfoque de plataforma única, pero acusa que pocos son impulsados ​​por una estrategia vertical de arriba hacia abajo, desde el nivel político. Es más probable que se basen en el entusiasmo de una agencia mixta (público-corporativa) y su equipo de liderazgo local.

Cabe hacer aquí la pregunta del millón: ¿Qué es lo que pretende esta propuesta?

Esta aventura «emprendedora estatal», ocupándose de los intercambios privados, con tanta amabilidad, al menos, resulta sospechoso. Como los filósofos demócratas de USA: «This is extremely dangerous to our democracy».

El sector privado, la libre iniciativa, con virtudes y defectos, siempre ha velado por la creación de riqueza, en tanto que el aparato estatal, plagado de burócratas abusadores, siempre han «ideado» maravillosos planes tributarios para hacerse de parte importante de las riquezas que se generan en los mercados.

También, el WEF presenta el argumento de que el Estado debe velar por la seguridad digital de los ciudadanos y las empresas.

Por otra parte, que el mismo Estado «disponga» de un «presupuesto» para que usen los consumidores. ¿Perdón? Parece que nos perdimos varios capítulos de este culebrón del bicho, el cual ya nos está costando la supervivencia de, al parecer, más de una generación de personas que han visto sus vidas, proyectos y riquezas reventados, precisamente por esa ineptitud dolosa de una clase burócrata, que solo sabe comerciar con almas.

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