En días recientes hemos asistido a lo que debería ser uno de los escándalos más grandes de la industria farmacéutica: La revelación por medio de cámara oculta de las declaraciones hechas por un alto ejecutivo de la multinacional farmacéutica Pfizer sobre un procedimiento antiético.

Todo se descubre en un vídeo oculto

Es probable que esta información no se lea ni vea en las redes sociales. De hecho, el video difundido por Project Veritas, organización donde trabaja el periodista que hizo la revelación, fue tumbado de Youtube. El video en cuestión está en Twitter y aquí lo posteamos:

Dado que el video no está traducido al español, podemos entender que el Director de Innovación y Desarrollo estratégico de Operaciones y Científico de Planificación del RNAm, Jordon Thrishton Walker (tomen en cuenta el cargo que ocupa en Pfizer para haber dicho lo que dijo), fue grabado por un periodista de Project Veritas en lo que en apariencia fue una cita de tipo LQGBT. No es intención de este artículo juzgar las preferencias sexuales. Al ser descubierto, entró en pánico, mostrando una conducta agresiva hacia el periodista.

Lo confesado por el directivo de Pfizer

El funcionario de Pfizer confesó que en reuniones internas de la compañía se ha debatido sobre la posibilidad de hacer mutaciones del virus SARS-COV-2, a lo cual el periodista le pregunta si eso es o no una operación de «ganancia de función», la cual se define que en esa mutación el virus obtiene una nueva característica tras una manipulación de tipo genético, lo cual lo haría más letal. Thrishton Walker responde que no necesariamente, porque el propósito es distinto, empleando el término «dirigir» la evolución del virus.

Relajado con su entrevistador (recordemos, era un encuentro para «ligar»), El alto directivo explica la forma en cómo se haría el procedimiento: En una primera opción, inyectarían el virus en monos de laboratorio, recaban las muestras de los más infectados para inocularlos en otros monos para que mute el virus de forma natural.

En una segunda opción, se toman proteínas de la capa externa del virus para observar las mutaciones, para luego Pfizer inducirlas en el laboratorio (in vitro). El ejecutivo cree que esa fue la manera en que se expandió el virus en Wuhan (China), el cual provocó los confinamientos a los que todos fuimos sometidos.

Demanda de mercado inducida

Además, y esto no deja de ser interesante, saca la siguiente conclusión: Si los virus mutan naturalmente, ¿por qué Pfizer no podría hacerlo en el laboratorio, para así anticiparse a la demanda del mundo de una eventual vacuna que cure esa «mutación», y así tenerlas ya listas antes de que ocurran de forma natural?. También reconoce que la Covid ha sido una gallina de huevos de oro, y que lo seguirá siendo en el tiempo.

La respuesta de Pfizer

Si bien horas después del incidente de su directivo Pfizer se pronunció, en ese comunicado no negaron las afirmaciones hechas por Thrishton Walker . De hecho, el comunicado enfatiza que ellos no usan la técnica de «ganancia de función». En todo caso, exhortan a los pacientes que hayan sido vacunados a que asistan al centro médico más cercano si tienen sospechas o síntomas de miocarditis, pericarditis o algún trastorno hemorrágico.

Quizá no usen la «ganancia de función», pero eso no significa que no pueden hacerlo.

La industria farmacéutica: Un gigante poderoso

El sector farmacético, qué duda cabe, es uno de las más rentables del mundo. De acuerdo a la lista Fortune 500, en el año 2022 los ingresos económicos de las 10 mayores farmacéuticas superaban las ganancias acumuladas por las otras 400 empresas de esa lista. Dicha industria comprende a instituciones y empresas dedicadas al descubrimiento, desarrollo, fabricación y comercialización de medicinas destinadas al tratamiento y prevención de enfermedades.

En estos últimos años de crisis económicas globales, al contrario que en otros sectores, este sector  se ha mantenido «saludable» en términos monetarios.

No es poca cosa la expresión que hace de la industria farmacéutica con un poderoso animal la Dra. Marcia Angell, ex directora de la revista médica New England Journal of Medicine:

una industria con tal volumen de ganancias es como un gorila de 500 kg: hace lo que quiere

Al ser en apariencia una labor loable, entendiendo que toda empresa busca rentabilidad, y más si satisface una necesidad básica de los seres humanos que es la prevención y/o curación de alguna enfermedad que le aqueje, combinado con la atención médica adecuada, las compañías farmacéuticas deberían cumplir un rol importante en la obtención de la salud.

El peligro de conductas antiéticas de la industria farmacéutica

Sin embargo, pareciera que a raíz del descubrimiento de las declaraciones de Thrishton Walker en la obtención de lucro, Pfizer no tiene reparo en dejar la postura ética a un lado, siendo ella misma, si se analizan las declaraciones, una compañía que induce a la creación de enfermedades, todo ello con la intención de generar ganancias seguras en detrimento de la salud de la población.

Al ser una industria especializada, es sumamente difícil para todas aquellas personas que no disponen de conocimientos médicos o químicos necesarios, prevenirse ante medicamentos perjudiciales para su salud, asumiendo que nadie desea deliberadamente hacerse daño. Ese es el peligro del mal manejo ético en este tipo de industrias.

El mercado en esta industria está dominado por grandes empresas cuya sedes están en los países industrializados, acaparando la mayor parte del mercado global gracias al control que tienen en innovación y desarrollo. Dicho sector se caracteriza por una competencia de tipo oligopólica en la cual 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. Su ventaja competitiva radica en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes, así como en el total control de las cadenas de comercialización de los medicamentos.

Prácticas depredadoras

Estas compañías buscan obtener cuantiosas ganancias recurriendo a estrategias poco éticas gracias a su poder, ya que usualmente gozan de impunidad, aplastan a competidores menores y presionan a los gobiernos. Algunos precios que se fijan en algunos medicamentos, como por ejemplo en los oncológicos, son muy elevados, haciéndolos poco accesibles a un importante porcentaje de personas a nivel mundial, mientras que algunos otros fármacos dañan a los pacientes, tal como se expone en este artículo.

Para mantener sus jugosos ingresos, incluso a expensas de los servicios sanitarios públicos de diversos países, recurren a colocar en cargos políticos a personas afines a sus intereses, muchas veces nombrándolos directivos en sus empresas, tal como  lo expuso el empleado de Pfizer en la entrevista.

El directivo de Pfizer dijo cosas sobre la «ayuda» que el mismísimo gobierno federal (de Estados Unidos) ofrece a las grandes farmacéuticas para facturar, describiéndolo como una «puerta giratoria» para todos los funcionarios del gobierno:

Es bastante buena para la industria para ser honesto, pero es mala para todos los demás en Estados Unidos

Así lo explicó Walker:

Si los reguladores que revisan nuestros fármacos, saben que una vez que dejan de ser reguladores, quieren ir a trabajar para la compañía… no van a ser duros con la compañía en la que están consiguiendo su trabajo

 

Pfizer en evidencia

Antes de terminar este post, quiero llamar tu atención en que veas este video. Se trata del Presidente de Pfizer, Albert Bourla, a su llegada a Davos para asistir a la Cumbre del Foro Económico Mundial, de la cual es miembro, en total silencio ante las preguntas que le hicieron unos valientes periodistas:

Pfizer, por medio de las declaraciones de, quizá su futuro ex-directivo, evidencia que crea su propia demanda a futuro manipulando virus, demanda que aún no existe, pero que creará y luego ya tendría listas las vacunas ante esas variantes antes de que aparezcan. Sus laboratorios son «creadores de demanda de mercado». Quizá estén gestionando con los estados nuevos encierros. Industria farmaceutica y gobiernos: Excelente sociedad.

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