[vc_custom_heading text=»El PCCh está librando una guerra de propaganda mundial contra occidente» font_container=»tag:h2|text_align:left|color:%23ffffff» use_theme_fonts=»yes»]

Es esta forma de “periodismo del siglo XXI” la que está resultando como el nuevo paradigma mundial, haciendo de la censura, la centralización de un pensamiento único; la imposición violenta de un “ministerio de la verdad” que se colude curiosamente con las narrativas de la ONU, el Foro Económico Mundial y, por supuesto, el PCCh.

Probablemente, un artículo como el presente, muy difícilmente podría ser publicado en un medio de comunicación, dentro de una sociedad totalitaria. Primer factor que debemos reconocer: La LIBERTAD de EXPRESIÓN.

A  partir de ahora todo estaría CENSURADO, TACHADO, BORRADO. Incluso un medio como Código Cyphex estaría proscrito y, posiblemente, nuestro equipo sería perseguido por la justicia. Insisto, tome un momento para pensar que aún puede leer algo como esto: en LIBERTAD.

Solo cuando se pierde algo, se valora en su justa medida.

Las mayores compañías de medios de comunicación en China pertenecen al PCCh, como la cadena de televisión CCTV, el periódico People’s Daily; también, la agencia de prensa que distribuye información en China y sobre China hacia todo el mundo, como Xinhua o la CGTN.

El Partido Comunista Chino (PCCh) está aplicando sistemas encubiertos, corruptos y coercitivos para convertir a los medios de comunicación chinos y occidentales en armas de combate, para control masivo de poblaciones, a través de una estrategia que pretende constituir su único relato comunicacional para todo el  mundo.

Ha sido un trabajo realizado con «paciencia de chino». Desde 1981; con el China Daily, el PCCh está realizando publicaciones en inglés. Sin embargo, al principio, los intentos fueron tímidos esbozos de lenta comunicación. Tal camino fue puesto a prueba en 2008; gracias los Juegos Olímpicos de Pekin, porque fue la gran oportunidad para exhibir sus grandes logros materiales, como buen régimen totalitario de antaño, recordando los JJ.OO. de 1980 en Moscú o en el Berlín de la Alemania Nacional Socialista en 1936.

Pero, lamentablemente los ímpetus de proyección de buena imagen olímpica, fueron afectados por las protestas en varios países, exigiendo el fin de la violación de derechos humanos, que el PCCh cometía y aún sigue cometiendo. Esto resultó doloroso para el régimen comunista.

Para mejorar la imagen internacional del régimen, el PCCh no tardó en diseñar un plan de 10 años, según un informe del Instituto de Estudios Estratégicos de las Escuelas Militares (IRSEM), un grupo de analistas financiado por el ministerio de las Fuerzas Armadas francesas.

El reporte de los franceses, indica que los valores de tolerancia que circulan en occidente, otorgan al PCCh una oportunidad excelente para operar en medios de comunicación del hemisferio, lo que facilita la apertura de oficinas y agencias, reclutar reporteros locales para «personalizar» sus mensajes a múltiples audiencias; infiltrarse en los medios locales, incluso sobornando con regalos y otros beneficios materiales, al tiempo que «invierte» en publicidad en los medios masivos occidentales amplificando bastante el alcance de los mensajes de conformidad con el régimen del PCCh. La prensa aparece como practicando la llamada «profesión más antigua del mundo».

El informe francés prosigue, advirtiendo que la prensa es una herramienta poderosa que es funcional a los intereses del PCCh, sobre todo desde que asumió el actual líder Xi.

Para algunos reporteros de Xinhua, la llegada al poder de Xi habría marcado el comienzo de una nueva era, en la que los medios de comunicación chinos “ya no necesitan avergonzarse de ser medios comunistas”, dijo un reportero de Xinhua a uno de los autores del informe en 2018.

Así, por ejemplo, el periódico británico The Telegraph, que hasta abril del 2020 recibía 750,000 libras esterlinas (cerca de un millón de dólares) al año, para distribuir China Watch, también publicó al menos 20 artículos firmados por el embajador chino en el Reino Unido entre 2016 y 2018, el doble del número publicado por el Daily Mail, The Guardian y el Financial Times juntos, según un estudio de 2019 publicado en el Royal United Services Institute, un equipo de analistas británico de defensa y seguridad.

Durante años, el régimen chino ha gastado millones de dólares publicando suplementos bajo el título de «China Watch» o «China Focus» en los principales periódicos occidentales.

Si bien los suplementos de China Watch tienen exenciones de responsabilidad en letra pequeña, que muestran que el contenido es producido por China Daily y no por el periódico anfitrión, aún podría ser engañoso para los lectores promedio, que fue señalado por Reporteros sin Fronteras (RSF), una organización sin fines de lucro, en su informe de 2019, «China’s Pursuit of a New World Media Order».

Este poder de influencia, ayuda a la maquinaria de propaganda del PCCh, evitando que ciertos temas sensibles para su régimen, sean motivos de primeras planas o titulares en occidente. Por eso, no vemos noticias sobre el Tibet; reivindicaciones de soberanía para Hong Kong y Taiwan. Menos aún, recordar la masacre en la Plaza de Tiananmen, ejecutada en 1989. Simplemente eso no existe para le PCCh.

Es muy sabido que el PCCh está librando una guerra de propaganda mundial contra occidente, curiosamente amparado por el Foro Económico Mundial y la misma ONU. Más curioso resulta que muchos periódicos estadounidenses son cómplices, como acusó el Sen. Roger Wicker (R-Miss.) en un comunicado en febrero de 2021, agregando que espera que «requisitos de divulgación más estrictos para los agentes extranjeros alentarán a todas las publicaciones estadounidenses a negarse a participar en la maquinaria de propaganda del PCCh «.

[vc_custom_heading text=»El nuevo orden mediático global» use_theme_fonts=»yes»]

El Departamento de Estado de Estados Unidos designó un total de 15 entidades de medios estatales chinos con sede en ese país, como misiones extranjeras, porque son “sustancialmente propiedad o están efectivamente controladas” por un gobierno extranjero, dijo un portavoz del departamento a The Epoch Times en septiembre de 2021.

También se han notado interferencias de medios en Australia, Sudáfrica, Chile y otros tantos países alrededor del mundo. Lugares donde, por cierto, el PCCh se ha valido de diversas formas de persecución, reclamos oficiales y amenazas, hacia publicaciones que no obedecen a sus directrices.

Es esta forma de «periodismo del siglo XXI» la que está resultando como el nuevo paradigma mundial, haciendo de la censura, la centralización de un pensamiento único; la imposición violenta de un «ministerio de la verdad» que se colude, como hemos indicado, curiosamente con las narrativas de la ONU, el Foro Económico Mundial; incluso el Vaticano (que ha entregado a un destino lamentable a los pocos católicos que quedan en China). Las redes sociales de la Big Tech, tampoco lo hacen mal cuando se trata de avivar la censura totalitaria.

El «Nuevo Orden Mediático Mundial» se parece mucho más a las ya insistidas referencias a las novelas totalitarias, como «1984» o «El Mundo Feliz». Si vamos un poco más allá, podríamos sospechar que el siguiente paso es avanzar hacia un estado de situación global, como el descrito en la novela «Fahrenheit 451», por decir algo reconocible, pero que realmente, a esta alturas, ni siquiera podemos llegar a ser tan optimistas para adivinar si habrán medios de información o bibliotecas en el futuro. Habitualmente, en vísperas de la llegada de regímenes totalitarios, la prensa, la literatura, en general los contenidos narrativos se alinean con el discurso ideológico de los puntos críticos de la dictadura entrante.

No imagino un mundo donde no pueda hablar o escribir libremente sobre un virus; no pueda compartir que hay tratamientos efectivos que salvan vidas de personas enfermas; ni expresar la alegría de la soberanía de los ciudadanos de un país (que puede ser el tuyo, el mío, etc.) o cualquier otro asunto que termine por borrar todos los contenidos de la faz de la Tierra.

¿Conoces un mundo así?

Print Friendly, PDF & Email