La vigilancia es problema colectivo, como el cambio climático

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Marta Peirano es autora de los libros “El Pequeño Libro Rojo del activista en Red” (2015), una introducción a la criptografía para periodistas, fuentes y medios de comunicación, siendo el primer libro del mundo prologado por Edward Snowden, y “El enemigo conoce el sistema” (2019), un ensayo sobre el capitalismo de vigilancia donde conecta nuestra adicción al móvil con la industria de extracción de datos y su papel como herramienta de control y manipulación de masas. 

En septiembre del año 2019, Marta Peirano ofreció una charla TED en Madrid, España, en la que nos invita a reflexionar sobre nuestra privacidad, y por lo tanto seguridad, a partir de la siguiente premisa: la vigilancia es un problema colectivo, como el cambio climático. 

Esta charla es una continuación y actualización de la que ella ofreció en el 2015: ¿Por qué me vigilan si no soy nadie? 

En esta oportunidad, Peirano destaca los avances que ha tenido el capitalismo de vigilancia al introducir en nuestra vida dispositivos capaces de geolocalizarnos, escucharnos y recopilar todo sobre nosotros, aunque les digamos que no lo hagan. En otras palabras, estamos hablando de una inmersión total, además de profunda, en nuestra vida privada.     

Otro aspecto de mucho interés, quizá más espeluznante, es el siguiente: “Sabemos que nuestra cara y nuestra voz se utilizan para entrenar algoritmos de reconocimiento biométrico que nos identifican incluso sin nuestro consentimiento y sin que lo sepamos” (Peirano, 2019). Esto puede ocurrir sin darnos cuenta al momento de usar nuestro dispositivo móvil o cualquier otro con la capacidad de hacer lo mencionado, e incluso con las cámaras de vigilancia instaladas por los servicios de seguridad en lugares públicos. Por eso es tan importante conocer cómo funciona y qué hace el teléfono que tenemos en nuestra mano, incluidas las aplicaciones que instalamos, así como cualquier otra tecnología que recopile datos. Probablemente estamos otorgando más información de la necesaria sobre nosotros para alimentar a la bestia del Big Tech, lo que a largo plazo podría generar formas de vigilancia, control y persuasión nunca antes vistas.  

De esta manera, no solo estamos dando permiso a la invasiva industria de los anuncios de grandes empresas como Google, Amazon o Facebook para que hagan lo que quieran con nuestros datos, sino que sin darnos cuenta también podríamos estar ayudando a crear un monstruo que vulnere sistemáticamente nuestras libertades humanas fundamentales como la libertad de expresión, reunión, tránsito, pensamiento, protesta, además de la privacidad y seguridad, cuando estamos ante la presencia de gobiernos parcial o totalmente totalitarios. 

Todos estos datos que se recopilan a diario sobre nosotros pueden ser usados tanto por empresas como por gobiernos con distintos fines según su agenda particular, influyendo en nuestra forma de pensar y vivir. No en vano, muchas ONG, activistas digitales y de derechos humanos han levantado su voz, realizado campañas, recopilado firmas y llamado la atención sobre lo que las tecnologías de la vigilancia están haciendo en algunos lugares del mundo como China y Estados Unidos, por solo nombrar dos países avanzados en este tema.  

Por eso Marta Peirano menciona lo siguiente: “Hay gente que piensa que internet se ha roto. Que la tecnología está acabando con la democracia. Que ha sido un experimento fallido y que hay que volver a empezar. Yo no pienso eso”. Destaca esto al mencionar a muchos de los que han hecho posible que internet y la web existan hoy en día, por lo que agrega: “El problema no es la red, pero es algo que le pasa a la red”. Según Peirano, esto ocurrió debido a una serie de condiciones particulares que dieron paso al llamado capitalismo de vigilancia, de plataformas o feudalismo digital como también se le conoce. Es en este momento cuando nos comenta cómo lo podemos reconocer: 

Es muy fácil de identificar, porque siempre opera de la misma manera: te ofrece una infraestructura para que hagas lo que quieras. Pero esa infraestructura son sus servidores, datacenters, algoritmos y todos los datos que generas. Los que generas tú… tus clientes… las personas que trabajan con tu servicio, alimentan sus algoritmos predictivos de inteligencia artificial para que ellos te vigilen, controlen y manipulen. Esta lógica en los últimos años se ha ido colando en nuestras casas… ciudades… industria… cosechas y escuelas.    

De nada vale aislarse y dejar de usar la tecnología e incluso tampoco es suficiente con usar criptografía. La razón de ello es que este ya no es un problema individual, sino colectivo. Como ejemplo menciona acciones comunitarias llevadas a cabo contra Google por parte de comunidades de vecinos en Berlín, Alemania, o de padres en las escuelas de Barcelona, España. También está el caso de las protestas en Hong Kong, China, en el 2019, en la que los manifestantes aprendieron a cegar los sistemas de reconocimiento facial con láser, así como a utilizar sus teléfonos para hacer redes instantáneas, comunitarias e hiperlocales, sin usar las antenas y las bases de datos que controla el gobierno chino. 

Marta Peirano cierra su charla diciendo: “Se debe poner la tecnología al servicio de los ciudadanos, en lugar del ciudadano al servicio del poder”.   

Te invito a ver la charla TED de Marta Peirano completa aquí. 

También te invito a nuestras charlas en los Viernes de Privacidad, el último viernes de cada mes a las 20:00 UTC en nuestra comunidad de Telegram. Puedes acceder al grupo aquí.   

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