Antes de la tercera revolución industrial que surgió luego del famoso auge de las corporaciones tecnológicas —como Google, Amazon, Apple, etc—, dependíamos en gran medida de terceras personas y acudir a ellas era un proceso más largo y costoso de lo que es ahora. La mayoría de trabajos y tareas requerían de supervición constante, formación previa, manejo específico de información para asegurar que, efectivamente, iban por buen camino

Las empresas, al reconocer la creciente demanda por procedimientos y servicios más ágiles, buscaron generar soluciones cada vez más y más eficientes. Así, las redes digitales empezaron a conectar a las personas entre ellos y acercarlas rápidamente a mayor información y servicios. Asimismo, las corporaciones que incursionaron en el ámbito digital empezaron a almacenar datos e información vital de cada usuario, organizados y sintetizados en un patrón de números y letras.

De esta manera surgieron las populares aplicaciones que todos conocemos y utilizamos.  ¡Vamos!, que es muy probable que leas este artículo desde un dipositivo Android o a través de la aplicación de Facebook. Quizá accedas a videojuegos desde tu ordenador o tengas aplicaciones para realizar una transmisión en vivo. Hoy en día utilizamos aplicaciones incluso para ver rumores por Internet.

No obstante, la realidad es que todas estas aplicaciones pertenecen a entidades centralizadas, y nosotros solo somos el producto para exprimir. Mientras compartes tus datos gratuitamente, ellos se toman la libertad de comerciarlos sin tu consentimiento directo y te exponen a publicidad que probablemente no quisieras ver en tu muro de noticias de tu red social o buscador predilectos.

Adicional a esto, tampoco eres partícipe de las decisiones importantes que las compañías introducen en sus plataformas. Tal vez no querías que eliminaran los anuncios de criptomonedas, por ejemplo, o te molestaste —como yo lo hice— cuando Microsoft actualizó sus términos de contratos denegando el acceso a los correos de sitios relacionados con criptomonedas.

Luego de la revolución digital ya no requerimos trasladarnos largas distancias, enviar correspondencia o gastar altas sumas de dinero en la cuenta de teléfono para conectarnos con terceros. Sin embargo, silenciosamente los nuevos intermediarios se han apoderado del sistema digital, nuestra privacidad y de nuestras decisiones.

La descentralización otorga el poder a los usuarios

A raíz de estas injusticias y con la misma tendencia de reemplazar mecanismos previos con innovaciones más eficientes, nace un concepto que revoluciona la Internet: las aplicaciones descentralizadas o dApps. Con el objetivo de devolver a las personas el poder que les correspondía desde el mismo comienzo, estas aplicaciones permiten a los usuarios tener un rol más relevante en su operación.

Si no te gusta algo, puedes modificarlo ya sea por medio de la utilidad que tenga dentro de su entorno o mediante el consenso de usuarios que votarán, por ejemplo, si una actualización es exitosa o no.

¿Te gusta escribir poesías? Puedes utilizar una red social descentralizada para monetizar tu pasatiempo y talento. ¿Quieres crear un juego donde tus amigos sean recompensados por jugar y tomarse en serio el trabajo que tanto te ha costado? Pues, simplemente hazlo.

Antes de continuar con detalles más profundos, es justo mencionar a la creación que nos permitió conocer la trascendencia de estas aplicaciones. Probablemente ya la has usado. Quizá compraste cuando no valía nada y perdiste tus billeteras pensando que no tendría futuro o estás en espera de la próxima vela verde de nuevos máximos.

¡Sí! Estoy hablando nada más y nada menos que de Bitcoin, aplicación creada por el enigmático desarrollador Satoshi Nakamoto que nos entregó una poderosa moneda y aplicación digital con la capacidad de promover la próxima revolución industrial.

La figura de Nakamoto, rodeada de un poderoso mensaje en contra de las organizaciones que se han tomado el atrevimiento de desposeernos de nuestras libertades, nos deja un legado en el cual podemos ser protagonistas activos en el mundo real. Nos deja una fórmula informática que permitirá conectar nuestras aplicaciones con otros individuos y que ellos puedan validarlas. Esos procesos o redes que nos facilitará la conexión entre otras personas mediante un protocolo de pares (P2P) es lo que hoy conocemos como tecnología blockchain.

Ya sea que uses Bitcoin como resguardo de valor o para comerciar, si crees que tienes lo que se necesita para crear una aplicación que rivalice con esta moneda o un proyecto de moneda para una comunidad en específico, puedes copiar el código de Bitcoin y utilizarlo en tu propio proyecto. Otros proyectos han hecho tal cosa, como por ejemplo Litecoin, Dash y Dogecoin, la moneda que surgió a partir de un meme muy conocido.

La expansión de las aplicaciones descentralizadas

En 2015, nace una versión modificada del consenso de Satoshi Nakamoto enfocada hacia los contratos inteligentes y, precisamente, las aplicaciones descentralizadas. Este proyecto es Ethereum y su criptomoneda ether.

A Ethereum se le conoce normalmente como la madre de las dApps, debido a que, a través de su lenguaje Solidity y mecanismo de escritura en la ‘Máquina Virtual de Ethereum’, brindó una plataforma accesible para la creatividad de muchos desarrolladores dispuestos a ofrecer alternativas descentralizadas.

EOS, Cardano, Golem y el mercado de apuestas Augur son ejemplos de aplicaciones descentralizadas que han recaudado millones, y algunas hasta se posicionan entre el top 10 de proyectos exitosos. También existen proyectos con fines de entretenimiento, como Criptokitties, juego para coleccionar y entrenar gatos, o Criptozombies, una interfaz que nos recuerda al juego Plantas vs. Zombies y nos permite aprender a desarrollar y mejorar las aplicaciones descentralizadas.

Hoy en día nos enfrentamos a un mundo de posibilidades que nos brinda innumerables oportunidades de aprendizaje y herramientas para realizar lo que más nos gusta, y éste es solo el comienzo.

En una próxima entrega, hablaré con más profundidad sobre algunas dApps mencionadas en este texto y ampliaré más el concepto de las aplicaciones descentralizadas.

Cuéntame qué tanto han influido las dApps en tu vida y si te parece que han cumplido con las promesas que plantean aplicaciones como Bitcoin. Me gustaría saber tus opiniones para que interactuemos y ampliemos la visión de este maravilloso ecosistema. 

Imagen de user601125

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