Blockchain, la revolución de la cibercultura

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Bitcoin y su tecnología subyacente, la blockchain, aparecen en enero de 2009 con el minado del bloque génesis y la primera transacción. Una década después, con varios eventos ocurridos, diversas criptomonedas y aplicaciones de las cadenas de bloques, ha surgido una nueva cultura que mueve a millones de personas.

Pese a que todavía somos una minoría frente a quienes utiizan el dinero fiat —mediante el papel moneda, las tarjetas de débito y crédito o las transacciones bancarias digitales, el interés es cada vez mayor. Las personas tienen curiosidad no solo sobre las criptomonedas, sino también sobre la tecnología blockchain, la criptografía y el ecosistema en general.

Las cadenas de bloques y las criptomonedas nos han abierto las puertas hacia una nueva etapa de la vida humana contemporánea y globalizada: la cibercultura, aquella vinculada con la era digital.

Márquez (2011), con referencia a la cibercultura, dice lo siguiente:

Como señala Alain Renaud, las nuevas tecnologías informáticas han provocado el surgimiento de nuevas modalidades de experiencia y el nacimiento de un ‘imaginario tecno-cultural activo, creativo, capaz de hablar culturalmente (y no sólo manipular técnicamente) las técnicas y los procedimientos del momento, de abrir nuevos espacios/tiempos para una nueva era de lo sensible’ (Renaud, 1990, 25). Los cambios introducidos por estas nuevas tecnologías han provocado una auténtica revolución de las imágenes, en el sentido de que no se puede ya representar ni ver como antes, que es al mismo tiempo una revolución de la textualidad —no se puede escribir ni leer como antes—.

La cibercultura ya es parte de nuestra cotidianeidad. Está impregnada de lenguaje informático a gran escala y con productos familiares para nosotros como computadoras, teléfonos, televisores, tabletas, equipos de sonido, instrumentos musicales, criptografía e internet. También la incorporan otros menos familiares —por ahora— como vehículos inteligentes, robótica, internet de las cosas (IoT), contratos inteligentes, aplicaciones descentralizadas, inteligencia artificial y computación cuántica.

Este escenario nos permite divisar el siguiente nivel de desarrollo humano, donde la criptoeconomía y la tecnología blockchain tendrán un rol importante. Estamos viviendo un momento de transformación, donde una etapa «muere» para dar paso a una nueva era llena de posibilidades que busca redimensionar la manera de ver, comprender, interpretar y vivir el mundo.

Lo mencionado es algo que el ser humano siempre ha llevado a cabo en distintas épocas de su historia por un proceso de búsqueda de algo que lo anime e impulse a crear nuevas realidades. En otras palabras, las criptomonedas y la blockchain son un reflejo de la cibercultura y la cuarta revolución industrial.

Es evidente, entonces, que el dinero en papel no responde a las nuevas demandas que nos impulsan hacia la cibercultura, por medio de una creciente digitalización de nuestro mundo. Es por eso que ya pronto no hablaremos de forma masiva del dinero en términos materiales como se ha visto en los últimos años, sino solo como dinero digital. Ya no podremos tocar o ver este objeto de nuestra vida cotidiana, sino que contaremos con herramientas tecnológicas como las llamadas wallets para gestionar nuestras finanzas.

Este escenario nos proporcionará más control sobre nuestro dinero digital, ya que la cultura de las criptomonedas nos plantea pasar a ser los responsables de nuestra propia economía, eliminando los intermediarios tradicionales (bancos y gobiernos). Esto nos obliga a adaptarnos por medio del estudio y conocimiento de una nueva realidad, en la que seremos tanto protagonistas como espectadores de profundos y significativos cambios socio-culturales e históricos.

Esparragoza (2016) nos plantea su parecer sobre el impacto de la blockchain en la era de la cuarta revolución industrial, de la cual todo lo antes mencionado es tanto su consecuencia como su razón de ser:

Las aplicaciones de la blockchain forman parte de esta revolución industrial. A pesar de la corta edad de Bitcoin y las muchas incertidumbres que se pueden tener, las grandes empresas están apoyando la adopción de la tecnología blockchain en este preciso momento, algo que forma parte del proceso de automatización de la industria, en definitiva un requerimiento casi obligatorio de cumplir para prevalecer… Pero además, el papel de la blockchain en esta revolución es la de devolver la confianza de los usuarios en las empresas e instituciones. Este sistema descentralizado resulta inquebrantable criptográficamente y, además, la colaboración y consenso entre los diferentes nodos imposibilita que cada uno actúe independientemente de los otros, pudiendo perjudicar los datos almacenados, resultando confiable en vista de que este esquema llega a alcanzar a gobiernos y organizaciones mayores, que definitivamente necesitan replantear su papel en el mundo moderno.

Las criptomonedas y la blockchain están revolucionando el sistema bancario y la industria comercial. Nos hablan de un principio básico de transformación y evolución creativa de nuestra vida, un paso más allá en nuestro devenir histórico como humanidad que requiere satisfacer sus necesidades dentro de un proceso de búsqueda a través de linderos insospechados que nos podrían permitir vivir la primera gran revolución del siglo XXI.

 

FUENTES

Esparragoza, L. (2016). Blockchain, el internet de las cosas y la cuarta revolución industrial. CriptoNoticias. Disponible: https://www.criptonoticias.com/opinion/blockchain-internet-cosas-cuarta-revolucion-industrial/

Márquez, I. (2012). Hipermúsica: la música en la era digital. Trans Revista transcultural de música [Revista en línea], (14). Disponible: http://www.sibetrans.com/trans/a7/hipermusica-la-musica-en-la-era-digital

 

Imagen de portada en Unsplash

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